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comunicación de ética

Vivimos en un Chile de desconfianza. Desde el estallido, cuyos golpes aún nos siguen como un fantasma, la comunicación de los medios de comunicación, los gobiernos y las empresas, está seriamente en duda. Lograr que las personas crean y confíen, no es tarea fácil. Más complejo aún, es pedirles que se adhieran a compromisos colectivos con confianza y credibilidad en los propósitos que hay en ellos. Pedirle a nuestra sociedad chilena que tenga confianza en la honestidad de nuestros actos, es recibir un “no estamos para juegos”, «no estamos para que nos hagan tontos» e incluso, «no nos vengan con ese cuento».

En toda esta desconfianza social, ¿dónde quedan las empresas?, las que dicen por medios de sus canales de comunicación que están implementando cambios y actuando de manera sostenible. Que están adheridas a ciertos ODS o en las que, algunos de sus líderes, pertenecen a mesas de diálogos y comités que abogan por combatir, empresarialmente, el cambio climático. ¿Cómo le cree nuestra sociedad a ellas? ¿Cómo están accionando para ganarse esa credibilidad? Y más importante aún, ¿se les puede creer sobre los compromisos de Triple Impacto que están implementando?

Mientras que la sostenibilidad ha pasado de ser un valor añadido a una exigencia y expectativa clave, al mismo tiempo está el cuestionamiento del greenwashing u ODSwashing y algunos otros términos similares. Esto hace alusión a casos en los que las organizaciones comunican buenas intenciones sostenibles sin que existan compromisos, objetivos o hechos tangibles y demostrables ante sus grupos de interés.

Recientemente, ONU ha creado un grupo de trabajo con el objetivo de vigilar y fijar criterios claros que impidan a las empresas y organismos públicos hacer un “lavado verde” de su imagen con compromisos vacíos respecto a su acción climática.

La percepción de greenwashing es a nivel mundial. Por ejemplo, la firma de consultoría y conocimiento estratégico en sostenibilidad, Canvas Consultores, indica que 36,4% de la ciudadanía española considera “nada” o “poco” creíble que las empresas trabajen para conjugar sus beneficios económicos con su impacto social y ambiental.

Aterrizando en territorio nacional, en 2021, el medio de comunicación La Tercera, publicó un artículo titulado “Chilenos creen que las empresas son relevantes para el bienestar social, pero la desconfianza es alta”, en donde abordan el estudio elaborado por la consultora Visión Humana que da cuenta de que la desconfianza de los chilenos sobre las empresas sigue siendo alta, a pesar de que las consideran claves para el bienestar de la sociedad y el bien común.

El estudio, que fue apoyado por Acción Empresas, concluyó que el 67% de los chilenos le asigna una relevancia importante al sector empresarial en el desarrollo del país, pero que el grupo de personas que no confía llega al 70%.

El mismo estudio indica que en 2020, un 26% de los consultados cree poco o nada que las empresas del país buscan contribuir al bien de la sociedad o bien común, mientras que respecto a la confianza con el mundo empresarial, un 28% confía poco o nada.

En la misma línea de este escrito, sería interesante hacer un sondeo que pregunte a los chilenos cuánto saben ellos de los compromisos en sostenibilidad que están realizando las empresas del país y qué tan probable creen que estos sean verdaderos. Al no tener un estudio sobre ello, lo más preciso es que las empresas que están implementando estrategias reales y objetivos ambiciosos en sostenibilidad, construyan desde ya, narrativas comunicacionales que lleguen más allá de sus inversores, grupos de interés empresariales, comités o medios de comunicación específicos.

Porque una comunicación sobre la transparencia, la ética, la sostenibilidad y el propósito, dedicada al mundo social, es clave para ganar confianza de quienes históricamente han desconfiado o dudado de la gestión e intenciones empresariales.

Las empresas no pueden conformarse con las felicitaciones y reconocimientos de sus mismos rubros o grupos de interés. En los tiempos que corren, las organizaciones y sus líderes tienen que ganarse la confianza de las personas, de la sociedad.

Porque los chilenos esperamos que existan empresas y organizaciones que respondan ante los retos globales, y más importante, a las problemáticas que tenemos actualmente a nivel país. Pero además, queremos conocer el impacto que generan en el entorno y la transparencia con que lo hacen, porque una comunicación de ética y transparencia en los negocios, también es sostenibilidad.

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Danielle Vernier

Periodista y escritora especializada en empresas, sostenibilidad, medioambiente, política y sociedad.