El reconocimiento de Grupo UNACEM en el Top 10% del Sustainability Yearbook 2026 de S&P Global refleja una sostenibilidad que deja de ser declarativa y comienza a expresarse en decisiones operativas, gestión ASG, innovación y medición rigurosa de impactos.
Hablar de sostenibilidad en industrias intensivas en recursos y emisiones exige ir más allá del discurso. En sectores como el cemento, el hormigón y los materiales de construcción, la conversación relevante ya no está en las declaraciones, sino en la capacidad de traducir compromisos en decisiones, mejoras operacionales y resultados verificables.
Ese es precisamente uno de los mensajes que deja UNACEM Chile tras el reconocimiento obtenido por Grupo UNACEM en el Top 10% de desempeño en sostenibilidad de su industria a nivel mundial dentro del Sustainability Yearbook 2026 de S&P Globa
En entrevista con Proyecta Impacto, Esteban Rojas, Country Manager de UNACEM Chile, plantea que este hito confirma una transformación relevante: la sostenibilidad dejó de abordarse como un reporte anual para integrarse como parte de la estrategia de crecimiento del negocio. También señala que el resultado refleja un avance concreto y no solo una intención, con un puntaje de 78/100 en la Evaluación CSA de S&P Global.
Ese cambio de enfoque es especialmente significativo en una industria que enfrenta uno de los mayores desafíos de descarbonización a nivel global. Desde UNACEM Chile explican que uno de sus principales retos es avanzar hacia la carbononeutralidad al 2050, y que una de las palancas clave para ello es reducir el “factor clínker”, es decir, disminuir el uso del componente que concentra la mayor parte de las emisiones del proceso productivo, reemplazándolo por materiales de menor huella de carbono sin comprometer la calidad del producto.
A ello se suma una matriz energética cada vez más limpia en sus operaciones y una mirada que combina eficiencia, innovación y desarrollo de materiales bajos en carbono.
Pero uno de los puntos más interesantes de esta conversación es que la sostenibilidad aparece no sólo como una agenda ambiental, sino como una lógica de gestión transversal. UNACEM Chile afirma que hoy evalúa sus decisiones considerando no solo el retorno financiero, sino también el impacto social en las comunidades y la reducción de la huella ambiental, entendiendo la gestión ASG como una práctica viva, integrada al gobierno corporativo y alineada con su hoja de ruta hacia la carbononeutralidad.
En ese proceso, la medición cumple un rol decisivo. Y aquí hay una señal importante para otras empresas: avanzar en sostenibilidad requiere contar con datos, trazabilidad y herramientas concretas para gestionar mejor. En ese marco, UNACEM Chile destaca que durante 2025 obtuvo el sello de cuantificación de HuellaChile otorgado por el Ministerio del Medio Ambiente, tanto en cemento como en hormigones, con el acompañamiento de Proyecta Impacto.
Más que un hito aislado, esta medición forma parte de una ruta más amplia que fortalece la gestión climática, ordena la toma de decisiones y entrega evidencia para sostener compromisos de largo plazo.
La entrevista también muestra que la sostenibilidad madura cuando permea la cultura organizacional. Mario Cofré, Gerente de Seguridad, Medio Ambiente y Sostenibilidad de UNACEM Chile, lo resume con claridad al afirmar que, en una industria como la suya, la sostenibilidad es eficiencia operacional. El desafío, explica, está en lograr que cada persona entienda el impacto de su labor en el desempeño ambiental, social y operacional de la compañía. En esa línea, la organización ha impulsado una cultura interna basada en Unión, Negocio y Acción, donde la sostenibilidad no se entiende como costo de cumplimiento, sino como una oportunidad para mejorar procesos, eficiencia energética, uso del agua, seguridad y continuidad operacional.
Otro aspecto valioso es la visión sistémica que proyecta UNACEM Chile. Cofré releva que estos avances no pueden construirse en solitario y que la participación en espacios como Pacto Global, Acción Empresas, la Cámara Chilena de la Construcción y FICEM ha sido clave para compartir aprendizajes y acelerar la transición del sector. También plantea que los próximos años estarán marcados por desafíos como la gestión hídrica, la debida diligencia en derechos humanos, la biodiversidad y la necesidad de pasar desde la mitigación hacia enfoques más regenerativos.
El caso de UNACEM Chile deja una conclusión relevante para el mundo empresarial: en sostenibilidad, los reconocimientos más sólidos no nacen de una sola acción, sino de la consistencia.
Surgen cuando existe una estrategia clara, cuando la medición se convierte en gestión, cuando la cultura interna acompaña esa transformación y cuando la innovación se orienta a resolver los desafíos materiales del negocio.
Para Proyecta Impacto, ser parte de este camino, acompañando a UNACEM Chile en la medición de su huella de carbono y en la obtención del sello de cuantificación de Huella Chile 2025, reafirma una convicción que vemos cada vez con más fuerza en Latinoamérica: las empresas que mejor se posicionarán en el futuro no serán las que más hablen de sostenibilidad, sino las que logren integrarla con seriedad, evidencia y visión estratégica en el corazón de su operación.





